Brussels, Belgium
September 3, 2015
The agriculture committee on Thursday rejected the Commission's draft law that would give member states the power to restrict or prohibit the use of EU-approved GM food or feed on their territory. It fears that arbitrary national bans could distort competition on the EU's single market and jeopardise the Union's food production sectors which are heavily dependent on imports of GM feed.
The agriculture committee's opinion, adopted by 28 votes in favour to eight against, with six abstentions, will now be scrutinised by the environment committee, which has the lead on this file, before the Parliament as a whole votes on the matter.
"Today's vote in the agriculture committee sends a clear message: the Commission's proposal to allow member states to decide whether or not to restrict or ban the use of GM food and feed on their territory must be rejected. We have not been building the EU's single market to let arbitrary political decisions distort it completely," said the draftsman of the opinion, Albert Dess (EPP, DE).
"The Commission's approach is completely unrealistic. We have many sectors in the EU that rely to a great extent on imports of GM feed and would not be able to survive if it is banned. If we allowed this, then all animal food production in the EU would be at stake, which could make us much more dependent on food imports from third countries that do not necessarily respect our high production standards. And we certainly want to avoid this," he added.
Next Steps
The environment committee, the lead committee for this draft law, will adopt its position at its meeting on 12 and 13 October. Parliament could then scrutinise the proposal at the 26-29 October plenary session in Strasbourg.
La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo se opone a la nacionalización del uso de OMGs
Source: Fundacion Antama
La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo rechazó en el día de ayer por mayoría la proposición de la Comisión Europea de nacionalizar el uso de organismos modificados genéticamente (OMGs). Una proposición que de llegarse a hacer efectiva permitiría a los Estados miembros restringir o prohibir el uso de productos biotecnológicos para alimentación humana y/o animal que hayan sido aprobados por el estricto marco regulatorio científico y sanitario de la UE y que ha superado los controles de seguridad pertinentes.
Se teme que si la propuesta se hiciera efectiva se abrirían las puertas a prohibiciones nacionales arbitrarias que acabarían distorsionando la competencia del mercado único europeo y que pondrían en peligro los sectores de producción de alimentos de la Unión Europea, sectores que dependen en gran medida de las importaciones de piensos biotecnológicos. Sólo las importaciones de soja transgénica en España ha supuesto un ahorro para los productores de al menos 55.000 millones de euros entre 200-2014 ante la alternativa de haber importado solamente soja convencional.
El dictamen de la Comisión de Agricultura que rechaza la propuesta de la Comisión Europea fue aprobado con 28 votos a favor, ocho en contra y seis abstenciones. La propuesta ahora será analizada a mediados de octubre por la Comisión de Medio Ambiente antes de la votación en el Pleno del Parlamento Europeo entre el 26 y 29 del mismo mes. “La votación de hoy en el comité de agricultura envía un mensaje claro: La propuesta de la Comisión debe ser rechazada. No hemos estado construyendo un mercado único para dejar que las decisiones políticas arbitrarias lo distorsionen por completo “, afirmó el eurodiputado alemán Albert Dess.
“El enfoque de la Comisión es completamente irreal. Tenemos muchos sectores de la UE que dependen en gran medida de las importaciones de piensos modificados genéticamente y no serían capaces de sobrevivir si estuviera prohibido. Si permitimos esto, toda la producción de alimentos de origen animal en el la UE estaría en juego, lo que podría hacernos mucho más dependiente de las importaciones de alimentos procedentes de terceros países que no respetan necesariamente nuestros altos estándares de producción”, agregó.
Cuando se dio a conocer la propuesta de la Comisión Europea numerosos órganos e instituciones comunitarias rechazaron dicha medida ya que pondría en peligro el mercado comunitario de alimentos y piensos con graves consecuencias económicas y sociales. En España un total de 17 organizaciones, entre las que se encuentra la Fundación Antama, rechazaron públicamente dicha propuesta. La cadena agroalimentaria europea también mostró su rechazo a través de una carta conjunta.